Abarca las áreas montañosas septentrionales de la isla (Madonie, Nebrodi, Peloritani y Etna), que constituyen el prolongamiento natural de la cadena apenina.
Las cotas varían desde el nivel del mar hasta los 3300 m del Etna, y su composición geológica es muy variada.
En estas áreas se encuentra el bioclima más frío y húmedo de todo el territorio siciliano, incluidas las islas Egadi por su notable analogía climática y fitogeográfica con la Sicilia nororiental.